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Acoso y derribo al e-business
Por Eduardo Pedreño  
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Lo irónico de la situación es que los argumentos que valían ayer hoy son absolutamente inútiles, un hecho muy propio de la era Internet donde las reglas cambian cada día y hay que ir inventándoselas continuamente. Pero nada más lejos de la realidad: Internet es todavía un "nuevo medio" que no ha conseguido penetrar en la sociedad de forma decisiva ni cambiar hábitos de conducta. En el caso de España, con una cuota de analfabetismo informático superior al 30%, es de sospechar que tardaremos aún varios años en conseguirlo.

Y esto es básicamente lo que subyace a todo el fenómeno de vaivenes de mercado al que estamos asistiendo en los últimos meses. Como valores bursátiles, las acciones de empresas de Internet son volátiles y su valoración se ha hecho, en muchas ocasiones, en base a expectativas que podían no ser ciertas. Ese hecho en sí no es malo. Hay factores intangibles que deben ser tenidos en cuenta a la hora de valorar un negocio: el equipo gestor, el plan de negocio, la estrategia...  estos factores deben ponderarse fríamente, pero una cosa es ponderar y otra cosa es disparar el valor de unas acciones en base a expectativas de negocio absolutamente ridículas en el corto plazo. Porque, no nos engañemos, los accionistas han pecado de una ignorancia supina e irracional al dar la espalda a unos valores que aún no han tenido ni siquiera la oportunidad de demostrar su potencial. Se habla de beneficios para el año 2003 o 2005 y los accionistas y contables se echan las manos a la cabeza. No es de extrañar si se han hecho exageradas inversiones en marketing y se ha recurrido al marketing masivo como estrategia de lanzamiento cuando el micromarketing y la promoción inteligente se imponen en el mundo online. Pero sí cuando la empresa ha sabido medir sus fuerzas e inversiones y sus pérdidas se ajustan a los timings fijados por los propios gestores, con la búsqueda del cash flow en el corto plazo. Vivimos en una economía de expectativas, y los inversores de bolsa se han olvidado de las expectativas para centrarse en aspectos contables. Esa impaciencia no conduce a ninguna parte, solo a la inestabilidad de un mercado que aún no ha podido demostrar absolutamente nada. El inversor está tomando una postura más inteligente y racional (como de costumbre, la bolsa no es modelo de nada), siendo exigente y vigilante con todos los aspectos de la empresa. En el próximo artículo veremos porqué los modelos fallan y echaremos un vistazo al mercado español, ejemplo flagrante de como no hacer crecer un mercado.

Acoso y derribo

Pero todo esto le da igual al mundo real, que ya ha llevado a la hoguera a todos los ciberemprendedores haciendo gala de esa ignorancia tan típica que rodea al fenómeno Internet. Ahora los internautas somos unos "pelotaris" especuladores, timadores y vendedores de humo, unos chicos malos de la economía que tienen que rendirse ante la magnanimidad del "debe" y el "haber", de la cuenta de pérdidas y ganancias y de los asientos contables (como si hasta ahora las puntocoms no llevasen la contabilidad). Hemos pasado de la semiclandestinidad de hace unos años al estrellato y ahora vamos de vuelta a la clandestinidad económica. Y lo cierto es que uno ya no entiende porque la Red solo despierta odios o pasiones y quien no lo ve como una oportunidad lo contempla como una peligrosa amenaza a combatir. Probablemente ignorancia.

Eso sí, llegó la hora del acoso y derribo al ebusiness, el periodista que quiera llamar la atención con un editorial ejemplificante, magnánimo y prepotente probablemente escribirá sobre estos chicos díscolos que no hacen más que gastar dinero sin prometer beneficios hasta dentro de tres años: ¿que importa que el mercado esté en su primer estadio de desarrollo? La bolsa no va, y la bolsa es infalible. La dictadura de las cifras, que hasta ahora no había funcionado con la nueva economía, ha vuelto a imponer su ley, y el margen de confianza de las empresas de Internet parece haber terminado de forma definitiva.

¿Que hay detrás de esto? Algo de verdad y mucha exageración por parte de medios de comunicación y hombres de negocios tradicionales. Semanas atrás, una nota de prensa falsa destrozaba la cotización de una empresa de Internet por culpa de la irresponsabilidad de los medios de comunicación que no supieron contrastar una noticia. Algo así está ocurriendo con el periodismo e Internet. Por pura ignorancia y falta de profesionalidad se están diciendo absolutas estupideces acerca del fin de la nueva economía (que en en gran parte han contribuido a "inventar") y la decadencia de la Red, porque lo cierto es que las cifras, en este loco mercado, son solo orientativas y no decisivas, son una referencia y no el único factor de decisión. Y si los contables toman la Red con sus uniformes y cuadriculadas reglas, entonces será cuando la nueva economía no tendrá futuro alguno, pues el 90% de las empresas de reciente creación deberían desaparecer aplastadas bajo los rigurosos principios contables.

Exageración, porque las inversiones en el sector se han ralentizado pero están aún muy lejos de desaparecer. El absurdo fenómeno de lluvia de millones hasta ahora imperante no tenía sentido como tal, y proyectos sin futuro alguno han recibido una financiación desmedida y astronómica. Hoy, el inversor es más exigente, no porque tema el fracaso, sino por pura lógica de mercado, que hasta ahora no existía. Eso es lo que hace exactamente un año criticábamos desde nuestra publicación cuando hablábamos de la existencia de la burbuja y del fenómeno especulativo subsiguiente.

En cuanto a la "vieja economía", parece razonablemente satisfecha con la situación actual, que tampoco llega a entender. Días atrás, el Consejero Delegado de una "vieja" empresa me reiteraba con prepotencia su tesis de que "todo esto es una burbuja", no dándo crédito alguno al mundo online, flor de un día, efímero y oportunista. Y sí, es cierto que la burbuja -bursátil- ha estallado y que muchas empresas van a desaparecer en los próximos meses. Claro que sí, cuando el mercado comete desmanes de esta categoría es normal que estas cosas ocurran. Pero una cosa es que vaya a haber una criba -cosa muy normal en mercados emergentes- y otra muy distinta que todo negocio que lleve la letra "e" por delante sea una burbuja y vaya a acabar borrado del mapa. Esa opinión, además de ignorante, es muy poco realista. La tecnología es la que lleva hoy día la medida del progreso económico, y por lo tanto la que va a transformar la economía. No las reglas axiomáticas de la economía (¿quien fue el idiota que habló de eso alguna vez?), su fondo, sino más bien su forma. Eso ya está ocurriendo. Y eso es imparable, porque las revoluciones no tienen vuelta atrás...



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